Gerencia y compasión: Los chicos buenos terminan primero

La interrogante que ha inquietado a padres y gerentes por años es, ¿será mejor ser bueno y tener el favor de los demás o ser estricto y exigir respeto y trabajo arduo?

Al parecer se han hecho algunos avances en el campo de investigación organizacional y para algunos, los hallazgos podrían ser sorprendentes.

Ser justo es una parte crítica del rompecabezas. Los estudios indican que cuando los líderes son justos con los integrantes de sus equipos, estos no solamente resultan siendo más amables y respetuosos entre sí, sino que su productividad como individuos y en equipo mejora. Lo que es aún mejor, los líderes que se sacrifican aún más infunden mayor lealtad y compromiso en sus empleados. Los empleados irán más allá de sus responsabilidades para ser útiles y amigables con otros empleados.

Aquellos con la idea de ser “estrictos” piensan que presionar a sus empleados aumentará la productividad y rendimiento; lamentablemente, en sí lo que están aumentando es el estrés. Por años hemos sabido que a medida que el estrés aumenta también aumenta el costo tanto para el empleador como para el empleado. El estrés también puede tener el mismo efecto negativo en los niños, volviéndolos más agresivos o llevándolos a interiorizar el estrés.

Este tipo de cultura puede ayudar a poner un alto al estrés abrumador. Cuando percibimos bondad, la respuesta de nuestro cerebro ante este tipo de estrés es tranquilidad. Incluso nuestra salud mejora con palpitaciones cardíacas y presión arterial más bajas, y un sistema inmune fortalecido. De hecho, literalmente, ¡un buen jefe podría ser bueno para el corazón!

Según los investigadores de Harvard Business School, las personas amables terminan primero… pero tienen que atenuarse con las estrategias adecuadas para evitar que tomen ventaja de ellos. Cuando los líderes proyectan calidez, los trabajadores relacionan ese comportamiento con confianza, y los empleados sienten mayor confianza hacia alguien que es amable.

Al indagar en el mundo de las investigaciones, tiene sentido decir que un modelo de confianza y cooperación mutua podría ayudar a crear una cultura más alegre, donde los empleados pueden colaborar entre sí y, por consiguiente, ser más productivos.

De hecho, considerando todas las “ventajas” disponibles para los empleados según una encuesta de Gallup, se reveló que la participación de los empleados predice bienestar más que nada. Además, la investigación sugiere que un lugar de empleo compasivo fomenta compromiso, no por los bienes materiales que se ofrecen, pero por las cualidades de los líderes de las organizaciones, su compromiso a los valores y la ética, y bondad y sacrificio personal genuinos.

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