Haz olas y nada por tu salud

Si estás pensando seriamente comenzar a ejercitarte, pero la idea de ejercitarte en tenis hasta sudar te desanima, ¡hay buenas noticias! Existe una alternativa que podría ser aún mejor que correr, andar en bicicleta, bailar, levantar pesas o participar en un club de peleas. ¡Ponte tu traje de baño y ve a nadar a una de las piscinas disponibles en tu comunidad! 

Sin importar lo que desees lograr con el ejercicio, la natación puede beneficiarte. ¿Deseas fortalecer tu torso? Hecho. ¿Deseas quemar calorías? Hecho. ¿Deseas manejar el dolor causado por la artritis? Hecho.

La natación es un ejercicio único por todos los beneficios que puede brindarte y porque tu cuerpo no lucha contra la gravedad. En otras palabras, tus huesos y músculos no sufren las secuelas regulares de cualquier otro tipo de ejercicio. ¿Nos permites entrar a lo técnico por un momento? La flotabilidad de tu cuerpo en el agua anula los efectos de la gravedad.

Estas son buenas noticias para las personas con artritis o articulaciones dañadas porque no tienen que preocuparse de actividades que requieran que se soporte su peso. Además de poder ejercitarse sin dolor, la natación puede ser tan beneficiosa como caminar o andar en bicicleta para reducir la presión arterial alta.

¿Aún no estás convencido? No importa tu condición física, cuando comiences a dar unas vueltas nadando estarás ejercitando casi todas las partes de tu cuerpo: el torso, los brazos, las piernas, los glúteos y la espalda. También obtendrás todos los beneficios sin que tus articulaciones sufran el impacto del ejercicio. ¡Afrontemos la realidad, los olímpicos siempre están hechos trizas!

La natación es una actividad clave para ayudarles a las personas con diabetes a manejar su condición médica ya que les ayuda a quemar calorías y controlar su peso.

Qué puedes hacer

Si crees que la única actividad que puedes realizar bajo el agua es dar vueltas nadando, ¡te equivocas! De hecho, incluso si no sabes nadar, ejercitarte en el agua puede beneficiarte. Por ejemplo, puedes caminar en el agua, puedes inclinarte y sumergir tu pecho en el agua y caminar hacia delante y hacia atrás tal como lo harías en tierra seca. O bien, puedes ponerte un cinturón para flotar e ir a lo profundo de la piscina y mover tus piernas y brazos en el agua.

Si esto no te llama la atención, puedes intentar los aeróbicos acuáticos, así como lo oyes, aeróbicos bajo el agua. Básicamente, los aeróbicos acuáticos son un tipo de entrenamiento de resistencia en aguas profundas.

Por último, para aquellos que necesitan un poco de ritmo al ejercitarse, pueden considerar la Zumba acuática. Baile y natación. ¡Tírate al agua!

Por dónde puedes comenzar

Como siempre, si no te has acostumbrado a ejercitarte, asegúrate de consultar a tu médico. Según la ubicación donde vivas, puedes suscribirte a un YMCA, YWCA o gimnasio o piscina en tu comunidad (aunque algunos de estos centros pueden estar sobrepoblados). También puedes ir al océano o lago, pero asegúrate de saber cómo mantenerte seguro en esos lugares.

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