Mito o realidad: ¿Qué es cierto en cuanto al asma?

¿Tus conocimientos sobre el asma están al día? A medida que los investigadores continúan descubriendo más acerca del asma, asegúrate de poder distinguir entre los mitos y la realidad.

Mito: El asma solo es causado por alergias en el aire como el moho y el polen.

Realidad: Cada persona reacciona a diferentes desencadenantes del asma. Es cierto que las alergias pueden causar la mitad de los ataques de asma. Sin embargo, las alergias transmitidas a través del aire son solo una parte. Otros desencadenantes comunes del asma son las alergias a los gatos, los ácaros del polvo, las cucarachas o, incluso, a ciertos alimentos. Asimismo, hay muchas otras causas que no necesariamente están relacionadas con las alergias, como lo son: hacer ejercicios, respirar aire frío, estrés e infecciones que hacen que las vías respiratorias se obstruyan con mucosidad.

Mito: Es fácil diagnosticar el asma en los niños.

Realidad: Puede ser difícil saber si alguien tiene asma, especialmente en niños menores de cinco años. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), el médico debe verificar el funcionamiento de los pulmones del niño y detectar alergias. El médico debe preguntar si el niño tose mucho y si los problemas respiratorios del niño empeoran después de ejercitarse o en ciertas épocas del año. Además, debe preguntar sobre opresión en el pecho, sibilancias y resfriados que duren más de diez días y, si alguien en la familia tiene asma, alergias u otros problemas respiratorios.

El asma se puede confundir con otras enfermedades, como el crup y la fibrosis quística. La única manera de saber con certeza si alguien tiene asma es a través de una prueba de respiración usando una herramienta llamada espirómetro, que mide la cantidad de aire que el paciente puede inhalar y exhalar.

Mito: El asma es fácil de controlar.

Realidad: Es cierto que el asma se puede controlar. Aunque, no siempre es fácil. Hay cuatro tipos de asma: intermitente, persistente leve, persistente moderada y persistente severa. Las personas que tienen asma persistente leve, moderada o severa necesitan un medicamento diario para controlar la inflamación de las vías respiratorias. Los pacientes cuyo asma está bajo control no deben presentar síntomas más de dos días por semana y una o dos noches por mes.

Mito: El sobrepeso no está relacionado con el asma.

Realidad: La revista American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine publicó en 2007 que las personas con sobrepeso u obesas tienen más probabilidades de tener asma. Investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta encontraron que los adultos obesos con asma tenían un 66 por ciento más de probabilidades de presentar síntomas continuos, un 36 por ciento más de probabilidades de faltar al trabajo y un 52 por ciento más de probabilidades de tener asma severa que las personas en su peso adecuado.

Mito: El síntoma más común del asma es un silbido al respirar.

Realidad: La sibilancia es un síntoma de asma, pero no es el único. Otros síntomas de asma son tos, falta de aire al respirar, congestión, dificultad para respirar después de hacer ejercicio y episodios recurrentes de bronquitis o neumonía.

Mito: Los niños con asma no deben participar en equipos deportivos o jugar activamente porque la actividad física puede causarles un ataque de asma.

Realidad: El asma no impidió que las atletas Paula Radcliffe, una maratonista, o Jackie Joyner-Kersee, una estrella de atletismo, participaran en los Juegos Olímpicos.

Tener asma puede requerir algún cambio en la actividad física de un niño, como asegurarse de que descanse bien. Sin embargo, un niño con asma debe ejercitarse. De hecho, estar en forma reduce el impacto a los pulmones mientras hace ejercicios. Estar activo también ayuda a las personas a mantener un peso saludable, lo que puede disminuir los síntomas del asma.

Aun así, los niños con asma deben tener un Plan para combatir el asma escrito por el médico y compartido con el niño y sus padres, el enfermero de la escuela, los entrenadores y cualquier otra persona que pueda atender al niño. El Plan para combatir el asma describe los desencadenantes del asma, los síntomas y la atención adecuada para el niño.

Mito: El asma se puede curar.

Realidad: No hay cura para el asma. Es un problema de salud para toda la vida. Aunque, con la atención, el tratamiento y la capacitación adecuados, la enfermedad se puede controlar. Un punto clave es entender los desencadenantes del asma de la persona y aprender cómo evitarlos.

Mito: Los niños superan el asma.

Realidad: Esto es cierto y falso. Alrededor de la mitad de los niños que tenían asma entre los dos y los diez años notan una disminución marcada de los síntomas a medida que crecen. Sin embargo, el asma puede volver cuando esos niños cumplen 30 años.

Mito: La mejor manera de controlar el asma es con un inhalador de rescate.

Realidad: Hay muchas maneras de tratar el asma. Sin embargo, no es recomendable usar un inhalador de rescate más de dos veces por semana. Si esto sucede significa que el asma no está controlada adecuadamente. Habla con el médico sobre los medicamentos de control diarios, las formas de evitar los desencadenantes del asma y otras formas de controlar el asma de tus hijos.

Mito: El asma es un problema que afecta principalmente a niños de zonas urbanas.

Realidad: Casi 26 millones de estadounidenses tienen asma. Personas de todos los grupos étnicos y raciales y en todas partes del país tienen asma. Este es uno de los problemas de salud más caros y más comunes del país.

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